domingo, 22 de marzo de 2026

LA CADENA de 155

Soy uno más entre miles

Solo hago mi trabajo:

La pieza llega caliente

La sujeto

La fijo

La giro

Uno. Dos. Tres.

Pesa como un muerto


El metal cede lo justo.

Nunca más.

Nunca menos.


El zumbido es constante

Se mete en la cabeza

Se queda


Grasa en las manos

En las uñas

En los pliegues -la que no se va


La cinta avanza

No espera

Otra pieza

El mismo gesto

La misma fuerza


El mismo giro exacto

Tiene que ser exacto.


No pienso en lo que es

No importa lo que es

Importa que encaje

Encaja.

Pasa a la siguiente estación

No la vuelvo a ver


Cada mano hace su parte:

una funde acero

otra perfora

otra llena

otra atornilla

otra firma

El resultado -es comunitario.


Descanso diez minutos

Miro mis manos

Las abro

Las cierro


Vuelvo

La cinta sigue

Nunca para

Yo aprieto tornillos


Termina mi turno

me lavo las manos

miro mis dedos


¿Están limpios?

No estoy seguro


En la televisión hablan de explosiones

lejos

en el desierto


De niños

tirando piedras contra cañones.


miércoles, 18 de marzo de 2026

BUGONIA

Cuando todos estemos muertos,

la Tierra seguirá aquí.


Limpia en pocas semanas.

Los humanos serán ceniza


que soplará un viento 

movido por unas alas

libres

de preciosas abeja.




sábado, 14 de marzo de 2026

CUMBRES BORRASCOSAS de Andrea Arnold

 
La directora

Agradezco a la mesa coordinadora de la tertulia de cine El séptimo haberme dado a conocer esta película de
Andrea Arnold; una directora que, como Emily Brontë, tiene el valor de desplegar su propia voz. Tarea arriesgada, cuando se trata de una voz que sopla con la fuerza del viento de Yorkshire. Viento que puede llevarse de las salas de cine, creadas para llenar butacas, a un público adormilado por el lenguaje convencional, donde la música refuerza la imagen cargando sobre sí con la responsabilidad de vivificar la experiencia.

Esta directora, para contar una historia descomunal, la historia de ese abismo infranqueable que es Cumbres borrascosas, no sólo tiene el valor de prescindir de la música, enfrentando los objetos al ras, lo más próximo que le permita la cámara; sino que también prescinde del saber hacer de los actores, echando mano de cinco debutantes para papeles principales y poniendo en el protagonista a un actor negro; además de elegir una obra literaria que ha sido versionada una docena de veces, sobre lo cual dice ella misma que nunca le han gustado las adaptaciones.

¿Qué conclusión podemos sacar de esta experiencia?
A mí se ocurre decir algo que vengo comprobando desde que veo cine: el director, responsable absoluto de lo que recibimos en medio de esa oscuridad que es una sala de cine, no sólo dirige la totalidad de los elementos que constituyen la obra, sino que también dirige al espectador. Espectador que Sí se mantiene en la sala a pecho abierto, después de ver esta película se enamorará aún más del cine, de sus posibilidades y de los valientes que vuelan en su cielo, a solas, aunque muy alto.  

La película

Cumbres borrascosas es la historia de un abismo brutal. El abismo que separa a un niño -que representa lo radicalmente otro en relación a su familia de acogida-, de una niña incapaz de romper sus ataduras de clase, aunque se sienta unida a él por un lazo que lo convierte en su semejante, hasta el punto de llevarla a decir que “ella es él”.

¿Cómo contar esta historia en un lenguaje cinematográfico?
Los intentos ya son muchos, como he dicho. Sin embargo la versión de Andrea Arnold es arrebatadora. Contada al compás de una naturaleza hostil que ofrece un contrapunto al mundo humano, un intento de separar lo que esta unido sin remedio.

Heathcliff escucha el viento mientras trabaja, espía, le pegan, lo encierran, o le dan de comer.
Emily Brontë escuchaba fuera el viento salvaje mientras escribía, dice Arnold; y también dice que Emily es Heathcliff.

El viento es el escenario de la vida en Cumbres borrascosas. Como la lluvia, el barro, las aves, la suciedad, los golpes, los animales -sangrando, colgados o corriendo-, la oscuridad, el fuego, los cuerpos desnudos, enfermos; los cuerpos deseosos de una unión que alivie las heridas.
Estas son las mil caras de la vida de un niño, de su subjetividad, una subjetividad con la que entramos en contacto directo a través de las imágenes que nos ofrece Arnold. Imágenes que muestran al desnudo el interior, a través del exterior.
La idea de la directora es sencilla y resulta genial.
Ella establece una relación de espejo entre la naturaleza de Yorkshire y la vida interior de Heathcliff. No hace falta el diálogo porque todo esta dicho y escrito en la propia atmósfera visual.
La voz de la directora es tan potente que no necesita explicar para embarcar al espectador en la misma desolación que aprisiona a Heathcliff.
Valoro como una obra de alto nivel esta película que consigue revelar el interior de una vida y exponerla a pantalla abierta a través de la única fuerza de la cámara.
Aquí no se trata de actores, de música, ni de diálogos. Aquí hay otra cosa. Un lenguaje universal: El de un corazón humano fotografiado desde dentro.
En este sentido la directora revela un talento digno de ser festejado.  

Heathcliff y Cathy: El amor 

La vida de Heathcliff se juega entre un desamparo radical y ella: Cathy.
Cathy es la luz y el empuje al deseo de existir para Heathcliff; un niño fuerte y bello como el hijo de una reina africana y de un príncipe chino. Un niño negro.
(Veo en esta elección un homenaje a una raza fuerte y hermosa que ha sido esclavizada durante siglos.)

Entre Heathclff y Cathy, el amor.

¿Qué es el amor?
El amor es la fuerza que une.
Hay diferentes formas para esta fuerza. Una de las formas posibles es la que toma el amor entre los niños salvajes que pertenecen al barro; y otra, es la forma del amor en casa de los Linton: un amor de sofá y trajes de seda.
No hay una fuerza más valiosa que la otra, la única diferencia, según entiendo, está en la forma.

¿A cuál de estas formas pertenece el corazón de Cathy?, me parece una pregunta crucial en esta historia. Sin embargo es una pregunta que no puedo responder. Realmente no lo sé. Y, ¿por qué no lo sé?; porque Cathy tampoco lo sabe. Esa es mi conclusión. La que saco después de haberme sentido involucrada en esta historia de una forma radical, mérito de la directora.

Lo que sí sé y con esto concluyo, es que Cathy muere por no saberlo. Cathy muere por ignorancia y no por amor, como puede creer un espectador ingenuo.
Heathcliff, en cambio, pertenece, sin fisuras, al barro y al viento, por eso sobrevive y se ve reflejado en el cielo, donde vuela muy alto, aunque este solo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

PESADILLA CON CHUSMA


Tuve una pesadilla
Me desperté sudando
Alguien… no sé
La confusión del sueño… ya entienden
Alguien me metía mano

¿Algo sexual?
Quizás sí
Quizás no

Me mostró una bolsa
llena de grasa mezclada con sangre

—¡Qué asco! —grité
—Es tuya —dijo

Me levanté desesperada

No era mía 
Respiré

—No tengo eso
—Soy vegetariana —dije, 
recordando a una
que se somete a liposucciones


Estoy acostumbrada a  preguntar,
a ir al psicoanalista
Esto es extraño...

¿En medio de una guerra...
           
           De bombas reventando 
           a la gente como moscas
           De versiones psicopáticas 
           de la realidad
           De opiniones delirantes 
sobre cómo 
           tiene que actuar el otro
           incluida yo
             
...en medio de una guerra
                                     sueño con celulitis?

Bueno… en realidad
con sangre
con carne triturada —pienso

Pero “Es tuya”
Me dice el sueño
Mostrando una grasa
que otras se hacen extraer 

Mujeres obsesionadas
a las que conozco
Mujeres occidentales
demasiado dispuestas a 
intervenir sobre su cuerpo

A “reescribirlo” en términos de 
Mercado

Menos arrugas, más tintes
Más contorno de pecho, 
Menos grasa por aquí
Más abultado el labio por allá 
Más blancos los dientes

Menos es más, dicen 
Otras veces, prefieren más

Mostrar, competir

Esclavizarse a una fantasía
inalcanzable, absurda, denigrante

Las escucho hablar de liberar 
a las de allá
a las del otro lado 
de la dicha 

Y me pongo a temblar
como en el sueño

Pero… ¿qué les puedes ofrecer tú, 
descerebrada?

No sabes más que babear
Detrás de un impresentable
Al que le limpias los zapatos
Con la lengua

Y si esto es democracia
Me pongo a temblar aún más
En realidad
Tengo un ataque de epilepsia 

¿La primera potencia armamentística 
del mundo
Cargada hasta el forro de bombas atómicas
Elige como mandatario
—de ese aparato de destrucción masiva—
A un psicópata
Amigo
Y aliado
De todos los psicópatas que se le cruzan?

¿Esto es lo que les vas a ofrecer
a esas pobres y desdichadas 
Otras que no eres tú?

¿A esas que no pueden ser libres como tú
que te pagas el botox a crédito?

¿Les vas a ofrecer tu civilización de 
uñas postizas y matarifes?

¿De traficantes pedófilos?

Ahora, ya despierta 
Ahora entiendo 
que la liposucción es cerebral

Y comprendo 
           Cómo consiguen votos los revienta vidas

           de gente a la que matarán de hambre
           o en una guerra absurda
           o en una redada criminal
           o en cualquier esquina

¿Qué puedo hacer?
Vivo de pesadilla en pesadilla

Ni despierta
Ni dormida
Aguanto
A tanta chusma


miércoles, 4 de marzo de 2026

LA LANGOSTA DEL NORTE


Para que me quieran

tengo que ensuciarme las fauces.


Manchar de sangre los titulares:

con mentiras infames 

y banderas que explotan.


Me quieren los gordos,

los feos,

los cansados de perder.


Son muchos.


Yo también soy gordo,

feo y frustrado.

Los conozco a fondo

y me lo como todo.


Me miro al espejo

y sé lo que quieren.

No necesito leer libros.

Ellos tampoco.


Les gusta que sea rico,

que brille como un premio.


En sus sueños

matan conmigo


y firman decretos 

contra sí mismos.


Cuando me votan

me entregan poder:

su venia,

su permiso

para joderlos.