Cuando todos estemos muertos,
la Tierra seguirá aquí.
Limpia en pocas semanas.
Los humanos serán cenizas
que soplará un viento movido
por unas alitas libres
de preciosas abeja.
"Nada que ententer"
Cuando todos estemos muertos,
la Tierra seguirá aquí.
Limpia en pocas semanas.
Los humanos serán cenizas
que soplará un viento movido
por unas alitas libres
de preciosas abeja.
Para que me quieran
tengo que ensuciarme las fauces.
Manchar de sangre los titulares:
con mentiras infames
y banderas que explotan.
Me quieren los gordos,
los feos,
los cansados de perder.
Son muchos.
Yo también soy gordo,
feo y frustrado.
Los conozco a fondo
y me lo como todo.
Me miro al espejo
y sé lo que quieren.
No necesito leer libros.
Ellos tampoco.
Les gusta que sea rico,
que brille como un premio.
En sus sueños
matan conmigo
y firman decretos
contra sí mismos.
Cuando me votan
me entregan poder:
su venia,
su permiso
para joderlos.
De mis Cartas al Elon de mis sueños
1. Retrato de un indiferente:
La característica principal de un indiferente es su inabarcable inutilidad.
El indiferente hace como que trabaja: consume las horas y con ellas la energía fósil, solar, eólica… para moverse de aquí para allá. Y solo produce inutilidad.
Y si digo inutilidad, ya lo estoy halagando. Ojalá solo fuera inutilidad lo que produce un indiferente.
El problema es que el indiferente, en aras de la inutilidad, produce mierda.
Mierda tóxica, de la cual, a la tierra, le lleva siglos limpiarse.
Mierda producida por una vida fea que no sabe amar, o sea, amarse.
La urgencia del loco tiene que ver con el desconocimiento, con la falsa creencia de merecer algo que uno no se ha ganado. Esta es una urgencia... ¿cómo diría yo?... de ladrón.
Cuando pregunto si Elon experimentará la urgencia, me refiero a la urgencia del sabio. La urgencia de aquel que sabe que es ahora cuando hay que hacerlo. Y lo sabe porque es sabio, y esa es su función: Saber.
Me refiero a un sabio dentro de la comunidad. A un sabio que comunica la urgencia de hacer, y tiene urgencia por ver a la comunidad en acción.
¿Sentirá Elon que no hay comunidad que escuche y que entienda la urgencia? ¿Se agarrará, Elon, la cabeza con las dos manos diciendo: “Pero... es que no lo ves”?
Creo que Elon pocas veces experimenta este tipo de urgencia porque se rodea de gente sabia.
Los indiferentes, los que se mantienen al margen, imagino, que no son bienvenidos en la comunidad de Elon.
Aunque me pregunto ¿por qué Elon sueña con Marte, si vive en una comunidad de sabios?
Sospecho que Elon sueña con Marte porque hay algo inquietante en los terrícolas que conoce.
Tanta indiferencia se impone, por eso imagino que Elon, algunas veces, también se topa con ella.
Y la indiferencia irremediablemente te arroja a la urgencia; por lo tanto hay urgencia por ir a Marte.
La indiferencia se caracteriza por mirar hacia otro lado. Es una forma de ceguera elegida adrede.
Elon sabe, porque es sabio, que esta forma de estar en el mundo, abunda.
3. Frotando.
7.000 millones de indiferentes (soy poeta y mi oficio consiste en gritar y exagerar), eso también tiene que afectar a Elon, aunque vaya en un Tesla.
7.000 millones de oídos aturdidos por el ruido de una indiferencia que tiene sonido de fútbol y de reggaetón, son una pared insoslayable. Tanto como la Tercera Ley de Newton, que le impide a Elon propulsar cohetes con energía solar.
Sería bonito despegar hacia Marte con energía solar, pero eso no es posible.
Sería bonito un mundo de humanos capaces de amar, pero eso no es posible.
El humano es un ser perezoso.
Al humano le gusta comer, cagar, y dormir la siesta. Bostezar y bostezar.
Ay, ay, ay… lo siento, espero no haberte ofendido. Espero que NO pertenezcas a ese grupo. O que seas un idiota, en todo caso.
Me pongo pesada, lo sé.
Pero es que a mí los indiferentes me agotan, y me hacen trabajar mucho más de lo que quisiera.
Ahora mismo 7.000 millones de humanos están frotando su indiferencia contra algo.
Los humanos, cuando no cagan, frotan cosas: platos, cristales, suelos, carrocerías de coches…
Los indiferentes aman los espejitos y frotan.
Los humanos frotan y compran la lotería, por si cae.
Los humanos frotan y le piden al pequeño dios de su lámpara algo que no se han ganado.
Frotando. Frotando. Pasan la vida intentando brillar. ¿O será, birlar?
Luego se sientan delante de... a frotar y sacarle brillo a su propia indiferencia.
Elon, solito, trabaja por 7.000 millones.
Elon, Elon… I love you.
“Pasa hambre y vuelvete loco”. Steve Jobs
El mundo está mal hecho, y al culpable habría que buscarlo con un aparato de visión nano-atómica y con una máquina del tiempo capaz de viajar al pasado remoto. Por ahora no tenemos eso, pero, la buena noticia es que los dioses del humano-auxilio viven entre nosotros bajo la forma de poetas.
Los poetas son aquellos que prestan un servicio de primerísima importancia a la comunidad: Bailan con el lenguaje, la única herramienta que tenemos para entender el mundo, e intentar, dentro de lo posible, mejorarlo.
¿Qué hace un poeta?
Un poeta exprime, retuerce el lenguaje en busca de una forma veraz de explicar el mundo: Es el único Rey Mago.
Los poemas son regalos, como decía Celan: ¿El último poeta?
Y añadía:
“Sólo manos verdaderas escriben poemas verdaderos, por eso hay tan pocos poemas”.
El poeta hace del lenguaje un espadachín. Busca alcanzar la palabra exacta -que siempre lo arroja más allá...
Es un adelantado y su destino es el destierro: “Suda mucho y recibe patadas”.
Desconfía de un poeta de éxito: Tener éxito es bastante sencillo en el mundo de los conejos.
Fórmula infalible: Di aquello que quieren escuchar, o sea, dales
su zanahoria preferida:
La adulación.
El poeta y el hambre están estrictamente vinculados. Sólo con un estómago muy vacío se puede entender de qué va la cosa. Entender el Mundo en su irremediable fracaso.
CONSEJO: Regala todo tu dinero, quédate en la miseria, y comprueba con cuánto te ayudan tus amigos. Con cuántas patadas, quiero decir.
Y para profundizar en tu experimento -en esta apertura de ojos a lo bestia-, después de tragarte toda la indiferencia que tus allegados tengan disponible para ti, date una vuelta por los Servicios Sociales.
Te quitarán tu dignidad, serás un despojo con una infame etiqueta “En riesgo de exclusión”.
Al Estado le vendría bien contratar a algún poeta, porque, de momento, se expresa en el lenguaje de las hienas:
Hienas son y a la vista está: Caldo de carroña para el mendigo.
El mundo es absurdo.
Esperar a Godot es absurdo.
Toda esa cerveza, todo ese humo que te tragas, esa meditación,
esa tinta y papel,
ese odio,
ese amor por la naturaleza,
etcétera, etcétera, etcétera…
ES ABSURDO.
No votes, no compres, no trabajes, no pidas.
Pon un huevo.
REGALA tu pollito.
Regala poemas incomprensibles.
No llores. Muérete de risa.
No te quejes.
BAILA.
Eso sí:
Baila solo.
No hay nadie que pueda seguir tu ritmo.
Cada paso que das es sólo tuyo.
Cada paso que das es sólo tuyo.
Cada paso que das es sólo tuyo.
Eres una flecha en el arco de la lucha:
Un poeta.
En este mundo, que alguien esté a salvo de la mierda ya es un milagro.
Y no es misticismo, eh. Es estadística pura: miles de gatos nacen en callejones, uno se sube al metro,
otro cae en tu balcón y se queda porque hueles a atún.
Es como la lotería, pero con bigotes.
Así que cada gato con sofá es un recordatorio de que,
aunque todo arde, a veces
alguien escapa del incendio.
Y eso vale la pena cuidarlo.
Al menos tu gato y tú tendréis algo por lo que seguir respirando.
Y eso no es poco.
En este circo, que alguien te ronronee en el pecho a las tres de la mañana…
eso ya es resistencia.
Es bendición, aunque sea un gato.
Aunque sea una taza de té.
Aunque sea un techo que aún se mantiene firme.
A las tres de la mañana, con el mundo en llamas,
cualquier cosa que siga entera es bendición.
Y si ronronea,
mejor.
"Saldremos siempre adelante porque somos la gente”: Las uvas de la ira.
Mis días son intensos.
A veces no consigo dormir.
Tengo preguntas. Carezco de colegas que me ayuden a comprender.
Los burgueses de hoy sólo comen, beben y excretan,
mientras repiten el mantra de moda: “No tengo tiempo”.
En medio de este páramo me senté a escribir un paper titulado: Un gesto de amor (proyecto para la Navidad del 2024 en Argentina).
Cuando llegué a la cuarta tarea, que dice: “Para llevar a cabo este gesto de amor hay una condición sine qua non: comprender que el amor es un don, recibido solo de quienes lo llevan dentro”.
Con tristeza, me pregunté: ¿Conozco a alguien así?
Mi respuesta fue no… hasta que, como un rayo, Filmin me tentó con Green Border de Agnieszka Holland, estrenada en España en junio de 2024.
(Quienes saben que el dinero no hace cine —porque ignora la profundidad del corazón humano— entienden que el cine ofrece respuestas).
A los 76 minutos, tras atravesar el horror y la violencia que solo el Estado y sus secuaces pueden infligir, se abrió una grieta por la que se coló “la gente”.
En una sesión de terapia psicológica un paciente grita: “No soporto más al Estado”, y la terapeuta le indica que tome medicación. Para mí, tras lo visto, resultó aterrador.
¿Has sufrido esta experiencia alguna vez? ¿La sordera de un psicólogo?
La historia siguió avanzando. La cosa se movió y la estúpida psicóloga fue arrancada de su limbo por un grito desesperado en medio de la noche.
Reflexioné: la inteligencia limitada solo aprende en su propia carne; la experiencia ajena le es ajena. Quizás por eso es tan difícil y escaso el desarrollo ético.
A las dos horas apareció la amiga de la psicóloga. Esta acudió rápidamente en su ayuda, y yo pensé: ¡Qué maravilla!, mascullando para mí: “Nadie vendría a ayudarme”.
Pero, he aquí la cruda realidad: La amiga, una vez informada del asunto, dijo: “Lo siento, no puedo. No vuelvas a llamarme para eso”.
¿Te ha pasado algo así alguna vez? La película es dolorosa. Yo duermo poco. Mis días son intensos. Tengo preguntas.
Hoy me desperté para continuar mi Paper. En él llego a la misma conclusión que Holland en Green Border:
El Estado es el Leviatán, con sus secuaces encarnando la “Banalidad del Mal”.
La gente, para sobrevivir, debe entender que el Estado es el enemigo.
UN GESTO DE AMOR (proyecto: “Navidad 2024 en Argentina”)
La gente puede, tomar las riendas de su propia vida y expulsar al Estado de su entorno personal.
Primera Propuesta:
Que el Estado gestione la macroeconomía, limpie el default de la deuda, y deje de robarnos por coacción. Nosotros afrontaremos nuestros pequeños defaults con esfuerzo, apoyados por nuestros semejantes en comunidad.
Primera pregunta:
¿Puede el individuo, sin comunidad, defenderse de este Leviatán que le roba la libertad?
Mi respuesta: No.
Segunda Propuesta:
Ni colectivismo ni individualismo; ambos son extremos fallidos. Hay ámbitos colectivos, individuales, y una infinita variedad entre ambos. Como dice Antonio Escohotado: “La realidad es densa”. Comprender esto requiere espíritus libres.
Segunda pregunta:
¿Puede un ser humano crear a solas su propio mundo, puede sacarlo de la nada como el mago saca un conejo de su chistera?
No. Un no rotundo.
Tercera propuesta:
“Si algo no te gusta no luches contra ello, crea algo que lo deje obsoleto”.
Tercera pregunta:
¿Has creado algo alguna vez? ¿Sabes lo que se siente?
Hechos: El 50% de la población argentina está sufriendo a causa de la mala gestión de los bienes del Estado llevada a cabo por el gobierno.
Conclusión:
El Estado no es de fiar. Déjalo atrás. Sácalo de tu vida. Busca tus propias soluciones. Crea tu mundo.
Tareas para el gesto de amor
Lee el poema Ítaca de Konstantino Kavafis.
Elige un bien valioso pero poco usado de tu fondo de objetos queridos.
Régalalo en Navidad 2024 a alguien de tu comunidad en default que lo necesite.
Condición sine qua non: Que sea un gesto de amor, un don puro.