Bajas por un tobogán aceitado y te conviertes en un poseído.
La piel se te pone al rojo y puedes hacer cualquier cosa.
Puedes matar.
Matar es una nimiedad cuando solo cuentas tú y tus molinos de viento.
Ellos soplan y tú ardes.
Hay una luz cegadora y los otros se derriten detrás de una cortina de vapor que te libera de...
Hasta aquí la situación es sostenible: Tú ardes y ellos se derriten, inmóviles como muertos
tras una cortina, tú, aceitado
te deslizas al ras del tobogán.
Más vale que nada te corte el paso.
Matar es una nimiedad, como he dicho.
Podría agregar: Vas ciego, pero tu vértigo se acomoda al mapa con precisión.
Hay una fiebre que traza.
Un deseo rojo y firme que rueda.
Tienes los ojos abiertos como soles al mediodía.
Cada movimiento es un Tic-Tac con el poder destructivo de una bala.
Las marchas están en sexta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario