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Sobre la calcificación de las semillas, ante las flores abrasadas y la desaparición del pensamiento,
tejen la yerba manos invisibles. Ah, cómo temo su pureza. Veo
lana sangrienta y, en los alimentos, grasa mortal, cánulas negras y, bajo ramas inmóviles, cuerdas y sombras y preservativos.
Pero, ¿soy yo quien mira con mis ojos?
Arden los huesos en el vértigo, oigo la fermentación del rocío: ¿quién llora bajo los árboles torturados? Veo
las llagas de la luz, altos patíbulos y serpientes y aceites industriales bajo los lóbulos de las amapolas.
¿Estoy yo en mí y peso sobre la tierra? Es extraño.
En cualquier caso, tengo miedo y los insectos viven en mi corazón.
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