martes, 12 de noviembre de 2013

Dakar, 1960, homenaje a Paul Bowles

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Floto en una nebulosa de la que salgo con dificultad. Sé que he soñado. Miro mi reloj de pulsera.
Minutos después reconozco el cuarto. Recuerdo que del otro lado de la ventana hay aire, tejados, la ciudad, el océano. Imaginar ese más allá, el aire vespertino que conozco tan bien y que disfrutáramos juntos me ayuda a revivir mi sueño, ese que se repite desde el lunes una noche tras otra sin excepción:
Estoy en un lugar, para llegar he atravesado vastas regiones. En el centro de mí reina una tristeza infinita. Sé que desaparecerá en cuanto entre en la casa. Abro, oigo a mi mujer en la habitación taconeando con sus chinelas sobre el suelo de baldosas. Junto a ella me siento tranquilo y soy feliz.
Respiro, saboreo mi sueño, me reconforta. Miro mi reloj de pulsera. El tiempo ha movido sus agujas. Acabo de eludir cinco minutos de realidad gracias al recuerdo de mi sueño. Un sueño que brega contra los minutos tristes de mi reloj.
Pero mi reloj guarda nuevos minutos agazapados y a la espera de abrirse paso e irrumpir en mi mundo para arrebatarme este sueño que me mantiene vivo.
Me siento sin fuerzas ni lucidez para definir mi situación. Permanezco inmóvil, me dejo arrastrar por una de esas somnolencias ligeras, momentáneas, que anteceden a un sueño largo y profundo. Mi descanso, sin embargo, ni es largo ni es profundo. No lo es desde hace días.
Busco en mi reloj una fecha, pero solo obtengo un tictac.
Era lunes cuando empecé a soñar.
Qué difícil, esta alta y estrecha habitación con su cielo raso envigado, los colores neutros de los grandes dibujos anodinos de las paredes, la ventana cerrada con sus vidrios rojos y anaranjados, las chinelas en el suelo, el tictac de mi reloj de pulsera entre cuyas agujas se abre paso un silencio de baldosas que añoran el clackclack de un taconeo, yo sin poder moverme, el crepúsculo amenazando con llegar, y mi mujer colgada de una soga mientras lo único que puedo hacer es seguir tendido como estoy, respirando con lentitud, paralizado en este cuarto sin aire y que huele mal, no a la espera del crepúsculo, sino a la espera de mi propio fin.
De pronto cierro los ojos, dejo de escuchar el tictac de mi reloj, llego a una casa, entro -se trata de un acto reflejo-, me envuelve un silencio que engulle un clackclack.


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lunes, 11 de noviembre de 2013

Sucinta reflexión surgida de la pregunta: ¿Cuál es el tema de Vía revolucionaria de Richard Yates?




Después de leer El bosque petrificado de Robert Sherwood (1926) y analizar los paralelismos entre esta obra de teatro -citada en el primer capítulo de Vía revolucionaria-, y la novela de Yates, compruebo que el tronco argumental es el mismo: pioneros que fracasan, artistas que no dan fruto, mujeres que quieren huir a Francia y mantener a un hombre para que él pueda crear y no ellas, lugares fuera del mundo donde no hay nada que hacer, frustración, suicidio. En resumen, la tan manida era de la ansiedad y del fracaso del sueño americano explicado con profusión de detalles.
De esta forma magistral lo pinta Yates en una de las páginas de la novela:
Connecticut, años cincuenta. El riego automático, el televisor con sus eternos dibujos animados, el cortacésped, las plantas, el centro comercial, la “sana alegría vecinal”… Estados Unidos, “la capital psiquiátrica y psicoanalítica del mundo… la nueva religión, el chupete intelectual y espiritual de todos… Es como si hubiera un tácito acuerdo colectivo de vivir en un estado de autoengaño absoluto. ¡Al cuerno la realidad! Disfrutemos de un montón de bonitas carreteras y de bonitas casas pintadas de blanco y de rosa y de azul cielo; seamos buenos consumidores y que exista una gran uniformidad, y eduquemos a nuestros hijos en un baño de sentimentalismo (papá es un gran hombre porque se gana la vida, y mamá es una gran mujer porque ha aguantado a papá todos estos años) y si la realidad aparece un día y nos mete miedo, todos estaremos muy ocupados y haremos ver que no pasa nada”.
El fracaso de este sueño ya esta planteado en El bosque petrificado: frustración, quejas, deseo de otra cosa. De escapar de allí para ir a Francia. Pero, ¿qué hay de nuevo en la novela de Yates?
Lo nuevo son los hijos no deseados.
En El bosque petrificado ya hay un antecedente, Gabrielle, hija abandonada por una madre francesa (magnífico guiño de Yates. April iría a Francia para huir de la tragedia y allí encontraría lo mismo).
Pero en la novela de Yates los hijos no deseados están por todas partes y los estragos producidos por la relación con sus progenitores alcanzan un grado de sufrimiento y amargura que llevan al psiquiátrico, o a la muerte, aunque se tengan las condiciones materiales para disfrutar de una vida feliz.
Entre los diferentes personajes de la novela los casos de April y de John, el hijo de los Givings, resultan extremos. Es natural que entre ellos surja una complicidad especial marcada por esa lucidez mortífera que rehuyen los otros. April y John leen el reverso de los hechos y van al grano hasta el punto de pasar al acto. Sus puestas en escena son irreversibles: April con un intento de aborto y John con una posición de loco digna de un psiquiátrico. ¿Dadas las circunstancias les queda otra opción en un mundo de seres ocupados donde se hace ver que no pasa nada? Es indiscutible que en esa situación solo puede conmover un gran espectáculo.
John habla hasta la saciedad sobre este tipo de hijos no deseados, saca a relucir una verdad que solo April acepta oir. A Frank le dice: le haces una barriga para no irte a Paris con ella. A April, señalando su vientre con el dedo. Sé una cosa: No quisiera ser ese hijo.
Y así continúa el pobre John, que obviamente sabe de esto por propia experiencia: Le meterán en el cajón de una cómoda y le darán leche agria para mamar… ese niño tendrá menos posibilidades que el perro de un vagabundo.
En la pareja hay una pregunta constante sobre el sentido de la vida, en Frank al menos la hubo en su juventud. Ese sentido tiene que ver con dar fruto, con crear una obra. Ilusión a la que April no renuncia.
Podemos sospechar que la caída en un sinsentido que los desgasta es la razón que la lleva a tomar una decisión tan peligrosa. Ella no quiere más hijos no deseados, ni más trabajos no deseados, ni más vida no deseada, porque por fin ha comprendido que allí esta la raíz de una infelicidad irreparable. El hilo conductor hacia una larga cadena de generaciones vencidas por la frustración, que agonizan en una existencia yerma.
Ya se hablaba de esto en El bosque petrificado, citando al poeta François Villón: "En tu campo la semilla de mi cosecha crecerá. Le he dado un suelo yermo a esa semilla... pero tú le darás fertilidad, la harás crecer y dar fruto."
Dice Alain en la obra de Sherwood antes de morir en los brazos de Gabrielle: "Lo sé, pero debes creer y recordar... porque es mi oportunidad de sobrevivir... Te hablé de ese gran artista que está oculto en mí. Te lo transfiero a ti."
¿Acaso April, con su muerte, no abre esa Vía revolucionaria en Frank, que no volverá a ser el mismo ni como padre ni como hombre? 
De hecho en la escena del parque, cuando ya ha muerta April y Frank queda a cargo de sus hijos, no lo vemos mirarse al espejo como solía hacer, mira un intervalo vacío que se ubica entre él y sus hijos jugando.
Ella rompe con su acto una repetición, al menos en la vida de Frank, que no podrá hacer como propone la cita del comienzo: "...eduquemos a nuestros hijos en un baño de sentimentalismo (papá es un gran hombre porque se gana la vida, y mamá es una gran mujer porque ha aguantado a papá todos estos años)..."
En el comienzo de la novela se anticipa el final: "Estoy llena de vida, y tengo ganas de salir y hacer algo absolutamente loco y maravilloso...” , dice April mientras actúa en El bosque petrificado.
La obra de teatro empieza bien, igual que su relación con Frank (llena de hermosos deseos), pero April, al comprobar que los Laurel Players y Frank, le fallan, se viene abajo.
No en vano las últimas palabras de April, ya terminada la novela, hablan de algo que ha sabido desde siempre: que para hacer algo absolutamente serio, algo de verdad, al final resulta que tienes que hacerlo tú solo.
¿Cuándo aprendió April esto?

Lo aprendió de niña, y lo aprendió de sus grandes maestros: sus propios padres que la abandonaron apenas nacer.
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viernes, 8 de noviembre de 2013

Encuentro en Dakar

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Consultamos el calendario chino. Año 2013, serpiente de agua, favorable. Elegimos Dakar para el encuentro. Ubicación cardinal oeste, capacidad para asumir riesgos. Favorable.
¿El día?, 29 de agosto. La hora, cinco en punto de la tarde.
Él caminaría hacia la Plaza del Buen Encuentro, superada la esclavitud en el flanco sur.
Yo caminaría desde el norte, dejando atrás la lucha por la independencia contra los malditos franceses.
Desde el sur vestido de algodón blanco sobre su piel negra.
Desde el norte vestida de rojo sobre mi piel blanca.
¿El ritmo? El de un tambor.
Él lo marcaría con los dedos, es percusionista. Yo, con las caderas.
Caminando. Un paso tras otro, sus dedos marcando el ritmo, mis caderas al compás.
Cuando ames algo procura llegar caminando, habíamos dicho.
tac – tactac – tac – tactac

La cadera cae en la música.
 El amor en la amistad.

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jueves, 31 de octubre de 2013

El cerrajero

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Que la vida es un cerrajero me quedó claro el día que conocí a la vieja. Un cerrajero implacable, me dije, escuchando una historia que si había sido real, como la vieja decía, hablaba de una puerta de esas que dejan de ser puertas para convertirse en muros de infranqueable hormigón.
El cerrajero no se había portado mal del todo, al principio. De niña la vieja conoció la risa, parece increíble. Conoció la música. Incluso fue subida a un escenario para cantar. Y amó la naturaleza, amó a su padre, que la llamaba: mi pequeña.
Montó a caballo, un caballo sin desbravar, ni montura. Vivió en uno de los lugares más hermosos del mundo. Conoció el dinero en billetes grandes y fue inocente hasta el punto de convertirlo en picadillo para recibir, desde un gran balcón, a la virgen del pueblo.
Todo eso cuenta la vieja desde su cama y parece increíble. En la residencia hay otros viejos, cuarenta y dos. Pero ninguno tiene una historia semejante para contar.
El hecho es que hay algo que queda en el aire. No sé, una parte que no comprendo, porque si bien cuenta mil veces la misma historia, no explica cómo se produjo el cambio. ¿Qué pasó? ¿Cuándo se abrió la puerta de la habitación donde vive ahora y que nada tiene que ver con aquellos paisajes?
Han pasado cuarenta y ocho años, quizás sea eso.
Pero ahí es donde yo veo al cerrajero. Una puerta se cierra y no hay marcha atrás. Se entra a un lugar sin salida y se termina en la cama de una residencia de caridad.
Ninguno está tan solo como ella. Ninguno está tan atado a la cama. Ninguno.
Nadie la visita. Está llena de odio. El desagradecimiento, quizás.
Pero no lo comprendo. Hay un laberinto entre aquella puerta de la infancia y esta de la vejez.
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miércoles, 30 de octubre de 2013

Sobre mí

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Yo sigo al conejo blanco. También lo sigue Neo en Matrix, y Alicia en El país de las maravillas.
La verdad es que hay muchos seguidores del conejo blanco.
El conejo blanco me guía y prueba la seta por mí.
Al verlo yo sé -estoy entrenada- cuál es el lado bueno de la seta y allí hinco el diente. A veces mastico hasta hartarme.
Esos son los días que llamo de lengua hechizada. Parloteo y grabo historias sobre el más allá de la seta. Las recibo invertidas y las enderezo sobre un folio blanco. Chistera de la que sale un nuevo conejo, también blanco. Y vuelta a empezar.
Como veis estoy atrapada en un círculo con dos orejas que me hacen la señal de volver, volvamos.
Comento esto para explicar que hoy, aburrida del vuelta y vuelta, tuve una inspiración. Enfrenté el conejo al agua de un estanque -espejo móvil-. Reflejado se mostró sutil. Más parecido a una mariposa que a un conejo.
Tal maravilla me maravilló. Estado que duró lo que duran los parpadeos.

Ahora busco contar historias con parpadeos, incluso guiños. Esas historias se disuelven apenas contadas, claro, pero corren más que los conejos.

sábado, 26 de octubre de 2013

cuando cose alas en mis pies (2)

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el hombre me miró con su fuego
en su fuego ardía otro fuego
yo me dejé quemar
como se dejaron quemar mis ancestras

cenizas

hechas a renacer


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lunes, 21 de octubre de 2013

Esos coches

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Esos coches son todos iguales. De faros que apuñalan la noche, llegan cargados de hombres que tiran abajo las puertas y rompen las cosas, sobre todo los libros. 
Son coches oscuros, con sujetos de misiones oscuras  -lo mismo en África, en Asia, Europa o América-.
Buscan a los poetas. Traidores -los llaman- que alientan con sus metáforas a los cantantes de canciones hermosas.






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sábado, 19 de octubre de 2013

Sobre los que no tenemos una vida buena

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Quien os habla espera cobrar sus derechos de autor para realizar un sueño antiguo, visitar el África subsahariana.
Para hacerlo tendrá disponible el mes de agosto, época de lluvias y calor por aquellas tierras, con lo cual le tocará vivir sumergido en un caldo húmedo.
Este hombre se prepara. Así es como vive.
En el julio sofocante de Madrid decide pasear entre las doce y las dos de la tarde con bufanda de lana y gorra, de lana también. Poco a poco va agregando prendas como se suman minutos en un programa deportivo. Primero los guantes, después los calcetines y las botas de nieve, hasta incorporar un plumas, que considera el punto óptimo y final de su entrenamiento.
El veinte de julio se comprueba capaz de caminar con todo aquello, sin desmayarse y a pleno sol por las calles de Madrid. Para él es una buena señal -se sabe preparado- y solo le queda mantener ese ritmo hasta final de mes, momento en el cual tiene previsto partir, después de cobrar, condición sine qua nom.
Eso no ocurre y este tipo -yo mismo- me veo obligado a viajar más cerca. 
Mi presupuesto se apea en un pueblo de España. Lo más al sur posible.


***

Sin derramar una gota de sudor paseo por allí, como hacen los pobres, masticando bocadillos. Me siento a la sombra de una palmera, y me consuelo con Estar.
Poco después algo en mi lengua chirría. ¿Un toque de barbacoa en un bocadillo vegetal? Me arranca de mi extrañeza la imagen alucinada de un coche -improcedente en una zona de peatones-, imagen traída de la mano de algo que flota en el aire desplazando a la sal del mar, se trata de un olor a gasolina.
A la vez un alarido tira de mí como aquel deseo de visitar el África, que aún conservo. Quizás porque es gratis, corro, y porque estoy entrenado, llego -sin derramar una gota de sudor-.

Una bola de fuego. Un hombre que ha decidido convertirse en tronco de leña sin esperar al invierno. Yo en camiseta, a pocos pasos, recobro la memoria de eso que llaman calor.
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viernes, 18 de octubre de 2013

Tarde con paisaje

Qué temperatura. Qué colores. Y estas sombrillas. Y la arena. Incluso han puesto una esterilla para reposar.
Es perfecto. Aquí todo es perfecto. Esos hombres haciendo sentadillas.
Pero, si son miles. ¿De dónde salen tantos? Qué barbaridad. Estoy en otro mundo.
Vaya redundancia. Vaya descubrimiento. Entonces no era natural. Esos cuerpos surgen del ejercicio.
Han sido creados adrede, para el placer de mis ojos.

Tanto de inesperado me paraliza.  Llevo horas encadenada a esta esterilla que separa mi existencia de ese cercano más allá, el mar.

Sé valiente, increpa una voz dentro de mi cabeza.
Es que no me atrevo. Demasiado visible.

Lo sé, y agrega: semejante viaje y no lo vas a probar.

Me sobrepongo. Estiro mi metro ochenta. Camino. Atravieso la mirada de tantos ojos como piernas hacen sentadillas. Entro en el agua. ¡No puede ser! Tiene la temperatura de mi cuerpo. Salgo. La arena es del color de mi piel. La misma suavidad.

¿Existe este lugar o estoy soñando?
Oui, Madame, vous êtes à Dakar, piensa un muchacho que además lee el pensamiento.
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lunes, 16 de septiembre de 2013

cuando cose alas en mis pies





.hay cerillas dentro de sus ojos

fuego ávido de la madera de mi piel



quema como una plegaria




lejos de su aire 
Soy carbón 







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sábado, 15 de junio de 2013

día 70

Si solamente mira al cielo
no puede entender a la bestia
Vendrá a buscar su sangre
para saciar a la piedra

De pie o de cabeza
si solo mira al cielo
arderá En la lengua cuchillo
el círculo no es la respuesta

Brillo que ciega
hay algo impuro en el alma
hay algo impuro en el mártir
que mira al cielo sin temor

Mira sin ver
que la belleza del círculo
es potestad de los dioses
que aquí( )abajo

no hay piedad

Sed en la paja seca
beberá su sangre noble
de la mano de la piedra


Paul Celan, 1958. Discurso con motivo de la concesión del premio de literatura de la ciudad libre Hanseática de Bremen.

los poemas están de camino: rumbo hacia algo… hacia una realidad asequible a la palabra.

Tales realidades son las que tienen relevancia para el poema…

Son los esfuerzos de aquel a quien sobrevuelan estrellas, obra del hombre, y que sin amparo, en un sentido inimaginable hasta ahora, terriblemente al descubierto, va con su existencia al lenguaje, herido de realidad y buscando realidad.

Paul Celan a Hans Bender, 18 de mayo de 1960

Sólo manos verdaderas escriben poemas verdaderos. No veo ninguna diferencia de principio entre el apretón de mano y el poema.

Los poemas son también regalos; regalos para quienes están atentos. Regalos que llevan consigo destino.

Vivimos bajo cielos sombríos, y hay pocos seres humanos. Por eso probablemente haya tan pocos poemas.


Paul Celan, París 1961. Respuesta a una encuesta de la librería Flinker.

Poesía: Lo fatalmente único del lenguaje. Así que permítame esta verdad de Perogrullo –hoy día la poesía, como la verdad, se ve llevada al fracaso con demasiada frecuencia por los perogrullos.

Alocución ante la asociación de escritores Hebreos “Comprendo la alegría por cada nueva palabra lograda”
Paul Celan, 1969

se recorren con los poemas tales caminos?
Caminos en los que el lenguaje encuentra su voz, son encuentros, caminos de una voz hacia un tú que atiende, caminos de la criatura, proyectos de una existencia tal vez, una proyección anticipada hacia sí mismo, a la busca de sí mismo…

Una especie de retorno al hogar.



miércoles, 22 de mayo de 2013

DIARIO, André Gide

28 de octubre, 1920

Anoche saqué todos mis "diarios" de juventud. No los releo sin exasperación, y si no fuera por la humillación saludable que encuentro en su lectura, los haría trizas.
Cada progreso en el arte de escribir se compra al precio de abandonar una complacencia. En esa época las tenía todas, y me inclinaba sobre la página en blanco como quien se mira al espejo.

martes, 21 de mayo de 2013

Serie con escalera



I
Tu máscara agita mi sed.
El sueño baldío.
Incluso estallar cansa.

II
Barco
máscara
ojo azul
un futuro de esperanza con sonrisa
con bala en el corazón, cae
nadando en el azul,
color de su ojo.

III
Engañado por el amor
inventa
espera
se peina.

IV
Por primera vez este verano sube
rema contracorriente.
Un barco arrojado hacia adelante.

V
Es joven
solo busca bailar y subir por la escalera
del sexo
el adorno
caer en el minuto anterior

Ese en el cual no se sabía quién era quién.

VI
Ella no da señales. Su sacrifico se mide en años de alcohol.

VII
Hay un olvido anclado en el pecho. Una bala anclada en el olvido.
Un ancla retiene al barco arrojado hacia el futuro.

VIII
La mano cuenta las hojas de otoño que caen como ojos en el olvido.

IX
El árbol sin hojas se convertirá en caja. Caja de madera para albergar el descanso de un sueño baldío que no sacia mi sed
como he dicho.

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viernes, 26 de abril de 2013

MÚSICA PARA SALVAR VIDAS





Que el Paraíso es la Música bien lo sabemos los poetas. Desalojados de ese mismo paraíso por haber mordido la Palabra en vez de cantarla.
Una palabra que para mí, en este día horrible y maravilloso, comenzó llamándose Lavapiés a las 2:30 P.M., y acabó llamándose ABA TAANO “La alegría de África” y de mi corazón maltrecho.
Qué me llevó a Lavapiés a las 2:30 P.M. ni yo misma lo entiendo.
Sólo me atrevo a decir que fue la Verdad, el metro mediante, un vientre ruidoso que me arrojó frente a unas escaleras de metal, subidas las cuales, creí caer en la guerra: Helicópteros. Filas interminables de furgonetas azules rotuladas con la palabra Policía. Vecinos gritando desde los balcones. Agua cayendo sobre unas boinas azules pagadas con los impuestos de los mismos que maldecían.
Y gente. Mucha gente de raza negra. Redadas me dijeron. Mejor no preguntar. A quienes preguntan los apalean.

En Lavapiés se practica la Barbarie a pleno Sol.
Lavapiés es un coto de caza y los blancos tienen pieles morenas.

Las mismas pieles que los integrantes del grupo ABA TAANO, voces que sanaron mi corazón poco después, a las 8:30 y sereno.
Seis jóvenes: Nabbaale-Mezzo, Nabulya-Alto, Biyinzika-Tenor, Kamogga-Bajo, Mayanja-Bajo, Ssenteza-Bajo y Director.
Seis horas entre la Barbarie y el Paraíso que no fueron fáciles de soportar para este corazón de persona -los poetas morimos por mucho menos-.
Y, para mi sorpresa, acabo de comprobarlo, seis kilómetros entre la plaza de la Barbarie y la plaza de la Alegría, que así bautizo desde hoy al lugar donde se encuentra el Teatro SANPOL de Madrid que albergará los días 25, 26, 27 y 28 de este mes -Abril del 2013-, la Música del Corazón de seis jóvenes Ugandeses.
ABA TAANO “La alegría de África”, apadrinado por www.musicaparasalvarvidas.org

Que usted tiene que estar allí y que yo volveré, redunda decirlo.
Agregar que la emoción me mantuvo despierta, que aquí me pilla la luz de un nuevo día tratando de decir que la Música es la única vida posible, que dejen Ya de maltratar a los huérfanos, emigrantes de pieles morenas.

Cuando la palabra se hace verdad también se hace silencio, y en el silencio sólo cabe la Música.

Por cada amigo menos en Lavapiés, seis amigos más en Uganda,

y Música siempre.


lunes, 25 de marzo de 2013

Cartas del vidente Por Arthur Rimbaud



Versión: Ramón Buenaventura
PRIMERA CARTA:
De Arthur Rimbaud a Georges Izambard
Charleville, [13] mayo 1871


Estimado señor:

Ya está usted otra vez de profesor. Nos debemos a la sociedad, 
me tiene usted dicho: forma usted parte del cuerpo docente: 
anda por el buen carril. — También yo me aplico este principio: 
hago, con todo cinismo, que me mantengan; estoy 
desenterrando antiguos imbéciles del colegio: les suelto todo lo 
bobo, sucio, malo, de palabra o de obra, que soy capaz de 
inventarme: me pagan en cervezas y en vinos. Stat mater 
dolorosa, dum pendet filius, — Me debo a la Sociedad, eso es 
cierto; — y soy yo quien tiene razón. Usted también la tiene, 
hoy por hoy. En el fondo, usted no ve más que poesía subjetiva 
en este principio suyo: su obstinación en reincorporarse al 
establo universitario —¡perdón!— así lo demuestra. Pero no 
por ella dejará de terminar como uno de esos satisfechos que no 
han hecho nada, porque nada quisieron hacer. Eso sin tener en 
cuenta que su poesía subjetiva siempre será horriblemente sosa. 
Un día, así lo espero, — y otros muchos esperan lo mismo —, 
veré en ese principio suyo la poesía objetiva: ¡la veré más 
sinceramente de lo que usted sería capaz! Seré un trabajador: 
tal es la idea que me frena, cuando las cóleras locas me 
empujan hacia la batalla de París —¡donde, no obstante, tantos 
trabajadores siguen muriendo mientras yo le escribo a usted! 
Trabajar ahora, eso nunca jamás; estoy en huelga. Por el 
momento, lo que hago es encanallarme todo lo posible. ¿Por 
qué? Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme 
Vidente: ni va usted a comprender nada, ni apenas si yo sabré 
expresárselo. Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el 
desarreglo de todos los sentidos. Los padecimientos son 
enormes, pero hay que ser fuerte, que haber nacido poeta, y yo 
me he dado cuenta de que soy poeta. No es en modo alguno 
culpa mía. Nos equivocamos al decir: yo pienso: deberíamos 
decir me piensan. — Perdón por el juego de palabras.

YO es otro. Tanto peor para la madera que se descubre violín, 
¡y mofa contra los inconscientes, que pontifican sobre lo que 
ignoran por completo!

Usted para mí no es Docente. Le regalo esto: ¿puede calificarse 
de sátira, como usted diría? ¿Puede calificarse de poesía?

Es fantasía, siempre. — Pero, se lo suplico, no subraye ni con 
lápiz, ni demasiado con el pensamiento.


El corazón atormentado 
Mi triste corazón babea en la popa,
Mi corazón está lleno de tabaco de hebra:
Ellos le arrojan chorros de sopa,
Mi triste corazón babea en la popa:
Ante las chirigotas de la tropa
Que suelta una risotada general,
Mi triste corazón babea en la popa,
¡Mi corazón está lleno de tabaco de hierba!
¡Itifálicos y sorcheros
Sus insultos lo han pervertido!
En el gobernalle pintan frescos
Itifálicos y sorcheros.
Oh olas abracadabrantescas,
Tomad mi cuerpo para que se salve:
¡Itifálicos y sorcheros
sus insultos lo han pervertido!
Cuando, al final, se les seque el tabaco,
¿Cómo actuar, oh corazón robado?
Habrá cantilenas báquicas
Cuando, al final, se les seque el tabaco:
Me darán bascas estomacales
Si el triste corazón me lo reprimen:
Cuando, al final, se les seque el tabaco
¿Cómo actuar, oh corazón robado?


No es que esto no quiera decir nada. Contésteme, a casa del
señor Deverrière, para A.R.
AR. RIMBAUD 

domingo, 24 de marzo de 2013

paisaje con música


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soy la que cumple su palabra
única entre los árboles y el mar

mi ala esta rota
sin embargo estoy aquí
he volado más alto que los cuervos
he llagado hasta Venus y le he pedido el amor

defenderé a tu lado mi propia humanidad
usaré mi fuerza para sacarte de Babilone
te enseñaré un camino posible

tu alma de niño traerá la música hasta mi puerta
y yo le abriré
y le permitiré entrar

hágase mi voluntad.


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sábado, 23 de marzo de 2013

TIKEN JAH FAKOLY

 



Les Nations Unies sont en train de redéfinir les Objectifs du Millénaire pour le développement, définis au début des années 2000 pour éliminer la pauvreté d’ici à 2015. Quels seraient selon vous les nouveaux Objectifs du Millénaire?

Je pense qu’il faut encourager l’agriculture. Il faut donner aux gens la possibilité de cultiver, qu’on s’auto-suffise sur le plan alimentaire.
Il y a beaucoup de jeunes dans les capitales africaines qui ne travaillent pas alors que la terre a la possibilité d’embaucher beaucoup de personnes.
Il faut mettre une politique agricole en place, l’exiger à tous les gouvernements africains, que les jeunes aient la possibilité de prendre des tracteurs à crédit, qu’ils pourraient rembourser après les récoltes. 60% du riz qu’on consomme en Côte d’Ivoire vient d’Asie, il faut arrêter ça, créer des emplois ici grâce à l’agriculture.
D’ailleurs, cette année je ne sors pas d’album. Je vais aller faire de l’agriculture dans mon village, au nord de la Côte d’Ivoire. Je vais me lever tous les matins pour aller au champs. J’ai acheté deux tracteurs d’occasion et une moissonneuse. Je vais construire une maison et m’y installer au mois d’avril. Je veux que les gens apprennent que je suis aux champs.

Vous changez de métier?

Je ne change pas de métier, l’objectif est vraiment de faire passer un message. Pour beaucoup de jeunes aujourd’hui, l’agriculture c’est un métier sale. Pourtant, ils mangent grâce aux agriculteurs.
J’ai envie qu’on dise: Tiken Jah, c’est un chanteur, une star, et il a décidé de devenir agriculteur. L’année 2013 sera l’année de l’agriculture pour moi. En 2014, il y aura un album, deux ans de tournées. Mon objectif d'ici là, c’est de faire passer ce message sur l’agriculture.

viernes, 15 de marzo de 2013


Mi viaje, primer intento

Que por qué vengo sola
porque nadie ha podido seguirme
Viajera, yo soy viajera, fue lo primero que dije
No sé si me escucharon
el hecho es que empecé a caminar
después monté en bici
más tarde en caballo 
mi preferido.
El automóvil representó una revolución
podía avanzar muy rápido y escuchar música
grandes artistas acompañaron mi viaje
creo que también son viajeros, como yo
y por eso me gustan

Finalmente, aquí estoy
traigo conmigo todos estos paisajes que puedes ver en mis ojos
pero vengo sola
nadie ha podido alcanzarme.

Quizás si me sentara a esperar
creeme, lo he pensado
pero me queda tanto por ver
y tengo una tentación

Los ultraligeros




jueves, 14 de marzo de 2013



Una experiencia poética.
Al tesoro del lenguaje le falta una joya.
Sara Veiras

Ayer estuve visitando Montevideo y tuve la oportunidad de conocer un lugar maravilloso. Me invitaron a la Casa de la Cultura Afrouruguaya ubicada en Minas con Isla de Flores.
Participé, sin esperarlo, en una conferencia donde se debatieron las cuestiones del lenguaje inclusivo y el otro, vinculado al racismo. La conferencia tuvo un contenido dialéctico y visual muy interesante.
Por lo tanto quedé pensativa y, como poeta, trasladé la experiencia a mi propio lenguaje: el poema surge a partir de la impresión que deja una experiencia que conmueve.

Me dije, están buscando la palabra que borre el dolor, es más, cuanto más la buscan más se arriesgan a reavivar el dolor. Esta es una experiencia poética en toda regla. Aquí tengo algo que decir, que también es mi forma de agradecer -fui acogida con muchísimo cariño, quizás como sólo puede ocurrir en Montevideo-.

La historia tiene su precedente, me acerqué allí con la intención de hablar de música, el hogar en el que me refugio cuando ese cofre de joyas que es el lenguaje me escatima la palabra que me falta y que conseguiría alojarme.
Sin embargo encontré una comunidad en lucha por borrar el racismo de las mentes y que, en el intento de encontrar la palabra que pueda representar su diferencia desde el respeto, encuentra escollos inesperados.
Esta es la vertiente que quiero desarrollar en la presente reflexión.

¿Cómo hacerlo aportando mi propia diferencia, quiero decir mi forma particular de relación con un lenguaje por el cual también estoy herida -empujada a la poesía- y del cual espero una representación?

Para desplegar este drama imaginé un cofre de joyas en el cual falta una, la que falta tiene un valor especial justamente por ser la que falta. La poesía es el intento más radical que conozco de encontrar esta joya-palabra, la música es el invento más certero que concibo para fabular que se la ha encontrado y que se disfruta de ella en un instante de olvido, que no esta acotado ni por el espacio ni por el tiempo.

El hilo de esta reflexión me conduce a tres momentos:

1- Un tesoro -el lenguaje- donde falta una joya.
2- Poesía: lo inevitable de buscar esa joya -la palabra que borre el dolor y a la vez represente al ser en su veracidad-.
3- Música: la fabulación del encuentro, un placer efímero aunque reparador y que deja una huella imborrable.

Ayer me vi inmersa en una experiencia poética, como dije, y este es el pivote desde el cual haré bailar mi voz. Yo elijo la poesía porque es rumbo a lo desconocido y considero que algo de desconocido tiene el lugar donde podría encontrarse esa joya que buscamos.

Joya( )Ítaca, diría pensando en Kabafis.


Tengo entre mis manos un joyero, luzco las joyas, algunas me sientan bien pero en una mala hora me las roban, me aguijonea la nostalgia, vuelvo a buscar, no encuentro lo que quiero, pruebo y pruebo, alguna puede ser pero algo me incomoda, descubro que no luzco como aquella vez, como merezco, la imagen revela una falla, una incomodidad, la joya no satisface mis deseos. Es más, hay otros espejos, miradas, ojos que miran torcido, que me mortifican señalando mi joya como fea.

La inquietud es profunda, es la mía propia y la de mis ancestros. Personas del África Subsahariana esclavizadas en tiempos de barbarie que llegaron a estas tierras traídos a la fuerza, desde el otro lado del agua y de la cultura.

¿Tiene esta herida una posibilidad real de sanar?

A esto no puedo responder, sin embargo creo que es importante seguir la huella de esta herida como motor de una búsqueda que tiene efectos valiosos.

Esta herida marca una huella cultural que es huella de lenguaje, pues cultura y lenguaje son las dos caras de esa joya que es digna de representar al propio ser.

Vuelvo a la experiencia poética pues considero que el paralelismo es revelador:

La herida abre en lenguaje y el lenguaje abre en poema. Palabra en la que se puede leer el destino en su emoción.

La herida supura en lenguaje, como el capullo abre en flor, en flor hermosa, en flor que cambia, que se marchita. Después el recuerdo, la nostalgia de la belleza, la esperanza de que la flor vuelva a nacer.

Infinitos recorridos por este camino de ir al joyero a buscar la joya que falta. Cada recorrido con su propio invierno y su primavera.

Así escuché la conferencia de ayer. Como la búsqueda de un lenguaje inspirado en una igualdad que florezca en justicia, el nivel en el que se juega la única humanidad que merece ser considerada como tal.
Escuché tras las palabras "lenguaje inclusivo, borrar el racismo", una demanda dirigida a un otro que se esconde en una oscuridad enigmática e inquietante, cuando es tiempo de sacarlo a la luz.


Pareciera que ciertas formas de belleza -la poesía, la música, la joya que es palabra que sienta bien -como hacen las semillas- se alimentan de un compost -el dolor subjetivo-, y que cuanto más antiguo es el compost más fértil la cultura: Candombe uruguayo, un legado que es testimonio.

Es un enigma.
La vida es un enigma.
El profundo sentido de la existencia humana es un enigma.
Materia poética. Peripecia que busca construir la paz de la propia existencia a través de un bien decir, en cuya falla se aloja la música.
Así experimenté la búsqueda en la que participé ayer en la Casa de la Cultura Afrouruguaya, donde se habló del lenguaje inclusivo, de la búsqueda de una palabra que borre el dolor.

Una palabra de amor.



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miércoles, 13 de marzo de 2013

paisaje con perfume

eligió el rincón de las mujeres antiguas
sentadas desde siempre sobre brazas en flor
desnudas
las piernas abiertas
ebrias de un perfume sin tiempo ni espacio ni nombre

martes, 12 de marzo de 2013

viaje con mar


La sangre
cerco de espinas

por supuesto, el verso en gris
-gris dentro gris fuera-

en la cabeza revienta la ceniza
poco después

la mar 

miércoles, 20 de febrero de 2013

El botón mágico



Había una vez un hombre muy rico, muy rico, pero muy rico.
Aquel hombre, el señor Ojo Sabio, que así se llamaba, fue el inventor del botón-mágico, un invento que le proporcionó grandes beneficios.
El botón-mágico resultó de tal utilidad que todo el mundo quiso tenerlo y en poco tiempo nadie, pero nadie, ni un solo ser vivo de todo el planeta dejó de poseer su propio botón-mágico.
El señor Ojo Sabio revolucionó con su invento el mundo de las comunicaciones y se convirtió en el hombre más rico conocido, consiguiendo que tanto los pobres como los otros, los buenos como los malos, los presos como los libres, los niños como los viejos, los perros como los gatos; todos, absolutamente todos los seres de la tierra pudieran disfrutar de su propio y maravilloso botón-mágico y comunicarse, gracias a él, con cualquier otro ser vivo de este mismo planeta por remoto que fuera el lugar de su residencia.
Para el botón-mágico no había fronteras. El botón-mágico era capaz de entenderlo todo, de trasmitirlo todo y de hacerse comprender por cualquiera.
El señor Ojo Sabio, como he dicho, era el hombre más pero más rico del planeta y por lo tanto disfrutaba de muchas ventajas. Aunque había algo que el señor Ojo Sabio, a pesar de ser el hombre más rico del mundo no había logrado.

Hete aquí que el señor Ojo Sabio quería casarse y no encontraba a la mujer de sus sueños.
La verdad es que las chicas se asustaban porque el señor Ojo Sabio tenía un solo ojo y cuando miraba con ese único ojo a una chica para pedirle que fuera su esposa ella salía corriendo terriblemente asustada y el señor Ojo Sabio se quedaba muy triste. Muy pero muy triste.

Sin embargo el señor Ojo Sabio no se rindió y siguió buscando, hasta que un día tuvo una idea: Haré una gran fiesta, dijo, e invitaré a las amigas de mis hermanas.
La finca del señor Ojo Sabio era enorme y en ella podrían vivir todos juntos durante una semana para conocerse mejor.
Luz Soñada, que así se llamaba la amiga más bella de las hermanas del señor Ojo Sabio, se divirtió muchísimo en aquellos días. Tanto, tanto se divirtió que le perdió el miedo al único ojo del señor Ojo Sabio y poco a poco se encariñó con él.
La verdad es que el señor Ojo Sabio la complacía con sus ocurrencias y Luz Soñada aceptó casarse en cuanto se lo pidió.
Pasados los años desearon tener un hijo y tardaron por miedo a que naciera con un solo ojo como su papá, pero eso no ocurrió.
Finalmente tuvieron un niño al que llamaron Ramoncito porque era tan pequeñito como un ratoncito.
Ramoncito era muy travieso y daba mucho trabajo. Su mamá y su papá tenían poco tiempo para cuidarlo porque viajaban constantemente por el mundo para promocionar el botón-mágico. Por lo cual, Ramoncito, se quedaba con la señorita Cara de Noria, que le enseñaba francés, inglés e historia.
Ramoncito se aburría mucho con la señorita Cara de Noria, que no le permitía jugar con sus amiguitos. Entonces, un día, Ramoncito se escapó.
La señorita Cara de Noria, cansada de buscarlo, decidió pedirle a su tía, que era una bruja muy mala, un brebaje para librarse de Ramoncito.

- Tía Mazula, no lo aguanto más, dijo aquella tarde la señorita Cara de Noria.
- Tienes razón, querida, ese niño es un demonio, respondió la tía Mazula, que era muy mala.
- Ayúdame tía, dime cómo puedo deshacerme de ese niño.
- Te daré estos brebajes. El azul es para el señor Ojo Sabio y el rojo es para Luz Soñada. Ella se convertirá en mariposa y el señor Ojo Sabio creerá que tú eres Luz Soñada, con lo cual serás rica y podrás viajar por todo el planeta suplantando a Luz Soñada. No tendrás que preocuparte por Ramoncito, yo me encargaré de él.

Cuando sus padres regresaron, Ramoncito se puso muy contento, pero, la señorita Cara de Noria consiguió hacerles beber la pócima que preparó la Tía Mazula, con lo cual Luz Soñada se convirtió en mariposa y al señor Ojo Sabio se le nubló la razón, marchándose de viaje con la señorita Cara de Noria, a quién confundió con su esposa.
Ramoncito, al día siguiente, despertó dispuesto a ir al colegio pero antes de salir encendió su botón mágico y así supo lo que había ocurrido:
Hijo mío, busca ayuda. La señorita Cara de Noria me convirtió en mariposa y se fue de viaje con tu papá”, le informó Luz Soñada.
Ramoncito se puso a llorar desconsoladamente. Lloró y lloró pero muy pronto comprendió que corría un grave peligro. Si permanecía en la casa desaparecería como su mamá. Entonces, Ramoncito, se escondió en el árbol donde vivían sus amiguitos: el Búho Cariñoso y la Cigüeña Risueña.

Ramoncito podría dormir en el nido de la Cigüeña Risueña y el Búho Cariñoso lo cuidaría por las noches, con lo cual estaría seguro hasta que regresara su papá.
Pasaron los días y Ramoncito seguía escondido. La tía Mazula lo buscó por todas partes, deseando convertirlo en un mosquito pero alertado por los mensajes de su mamá Ramoncito sabía en todo momento dónde estaba la bruja mala y ésta no lo pudo atrapar.
Cuando regresó de su viaje el señor Ojo Sabio tenía más deseos que nunca de ver a su hijo. Lo buscó y lo buscó pero Ramoncito no estaba en ningún sitio.
Después de varios intentos, el señor Ojo Sabio, que era muy sabio, comprendió que perdía su tiempo y decidió inventar un objeto capaz de encontrar a los seres queridos aunque estuvieran muy lejos.
Finalmente el señor Ojo Sabio llegó al árbol donde se escondía Ramoncito, que le contó lo ocurrido.
El señor Ojo Sabio, inmediatamente, consiguió el antídoto contra el brebaje y liberó a Luz Soñada del hechizo. Después convirtió a la señorita Cara de Noria y a la Tía Mazula en contenedores de basura.


Por último, para celebrar la victoria, el señor Ojo Sabio dio una gran fiesta e invitó a todos sus amigos, que a partir de entonces fueron felices y comieron perdices muy contentos porque el señor Ojo Sabio les regaló el Cordel-del-amor, con el cual estarían unidos a sus seres queridos en todo momento. Pero ese ya es otro cuento... así es que por hoy colorín colorado este cuento se ha terminado.