viernes, 1 de enero de 2016

Gracias, 2015, has sido maravilloso.

Soñaría con tu sonrisa 
con mi mirada descalza sobre el barro recién amanecido de tus ojos
con el primer café del 2016 bebido a tu lado y a los pies de la Alhambra.
Soñaría con tu voz trémula en busca de las mejores palabras del español para desvelarme el sentido de una noticia de economía internacional;
soñaría, porque para el soñar no hay felicidad esquiva.
Yo, 
que despierta piso esta playa de Abidjan y escucho, en un francés que no teme la imperfección, describir mi belleza de una forma irrepetible.
Yo, 
que río con el loco desorden de estas olas, y bailo, también en desorden,
entre los dedos de un percusionista.

Miami. Verde dólar.
Mi casa. Mi árbol de melocotones.
Mi "Ángeles caídos".
Viajar. Viajar. Viajar.
Amor, entre vientre y espalda.