Para que me quieran
tengo que ensuciarme las fauces.
Manchar de sangre los titulares:
con mentiras infames
y banderas que explotan.
Me quieren los gordos,
los feos,
los cansados de perder.
Son muchos.
Yo también soy gordo,
feo y frustrado.
Los conozco a fondo
y me lo como todo.
Me miro al espejo
y sé lo que quieren.
No necesito leer libros.
Ellos tampoco.
Les gusta que sea rico,
que brille como un premio.
En sus sueños
matan conmigo
y firman decretos
contra sí mismos.
Cuando me votan
me entregan poder:
su venia,
su permiso
para joderlos.

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