jueves, 8 de enero de 2026

Día H: La urgencia

De mis Cartas al Elon de mis sueños 


1. Retrato de un indiferente:

La característica principal de un indiferente es su inabarcable inutilidad.

El indiferente hace como que trabaja: consume las horas y con ellas la energía fósil, solar, eólica… para moverse de aquí para allá. Y solo produce inutilidad. 

Y si digo inutilidad, ya lo estoy halagando. Ojalá solo fuera inutilidad lo que produce un indiferente.

El problema es que el indiferente, en aras de la inutilidad, produce mierda. 

Mierda tóxica, de la cual, a la tierra, le lleva siglos limpiarse.

Mierda producida por una vida fea que no sabe amar, o sea, amarse.


2. La urgencia. 

¿Experimentará Elon alguna vez, la urgencia? Por supuesto que no hablo de la urgencia del loco. 

La urgencia del loco tiene que ver con el desconocimiento, con la falsa creencia de merecer algo que uno no se ha ganado. Esta es una urgencia... ¿cómo diría yo?... de ladrón.

Cuando pregunto si Elon experimentará la urgencia, me refiero a la urgencia del sabio. La urgencia de aquel que sabe que es ahora cuando hay que hacerlo. Y lo sabe porque es sabio, y esa es su función: Saber.

Me refiero a un sabio dentro de la comunidad.  A un sabio que comunica la urgencia de hacer, y tiene urgencia por ver a la comunidad en acción.

¿Sentirá Elon que no hay comunidad que escuche y que entienda la urgencia? ¿Se agarrará, Elon, la cabeza con las dos manos diciendo: “Pero... es que no lo ves”?

Creo que Elon pocas veces experimenta este tipo de urgencia porque se rodea de gente sabia.

Los indiferentes, los que se mantienen al margen, imagino, que no son bienvenidos en la comunidad de Elon.

Aunque me pregunto ¿por qué Elon sueña con Marte, si vive en una comunidad de sabios?

Sospecho que Elon sueña con Marte porque hay algo inquietante en los terrícolas que conoce. 

Tanta indiferencia se impone, por eso imagino que Elon, algunas veces, también se topa con ella. 

Y la indiferencia irremediablemente te arroja a la urgencia; por lo tanto hay urgencia por ir a Marte.

La indiferencia se caracteriza por mirar hacia otro lado. Es una forma de ceguera elegida adrede.

Elon sabe, porque es sabio, que esta forma de estar en el mundo, abunda.


3. Frotando.

7.000 millones de indiferentes (soy poeta y mi oficio consiste en gritar y exagerar), eso también tiene que afectar a Elon, aunque vaya en un Tesla. 

7.000 millones de oídos aturdidos por el ruido de una indiferencia que tiene sonido de fútbol y de reggaetón, son una pared insoslayable. Tanto como la Tercera Ley de Newton, que le impide a Elon propulsar cohetes con energía solar.

Sería bonito despegar hacia Marte con energía solar, pero eso no es posible.

Sería bonito un mundo de humanos capaces de amar, pero eso no es posible. 

El humano es un ser perezoso. 

Al humano le gusta comer, cagar, y dormir la siesta. Bostezar y bostezar.

Ay, ay, ay… lo siento, espero no haberte ofendido. Espero que NO pertenezcas a ese grupo. O que seas un idiota, en todo caso.

Me pongo pesada, lo sé. 

Pero es que a mí los indiferentes me agotan, y me hacen trabajar mucho más de lo que quisiera.

Ahora mismo 7.000 millones de humanos están frotando su indiferencia contra algo.

Los humanos, cuando no cagan, frotan cosas: platos, cristales, suelos, carrocerías de coches…

Los indiferentes aman los espejitos y frotan.

Los humanos frotan y compran la lotería, por si cae.

Los humanos frotan y le piden al pequeño dios de su lámpara algo que no se han ganado.

Frotando. Frotando. Pasan la vida intentando brillar. ¿O será, birlar?

Luego se sientan delante de... a frotar y sacarle brillo a su propia indiferencia.

Elon, solito, trabaja por 7.000 millones. 

Elon, Elon… I love you.


VERSOS DE LUNA ROJA


Lanzarme a tu cuello 
                     Como una vampira

           Abrirte desde el sur

Hecho chispas por las uñas
                       Por los dientes

Bailarías rendido 
                       Al son de mis versos

Coreografiado          
                       Por un poema



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ELOGIO DE LA POESÍA


“Pasa hambre y vuelvete loco”. Steve Jobs

El mundo está mal hecho, y al culpable habría que buscarlo con un aparato de visión nano-atómica y con una máquina del tiempo capaz de viajar al pasado remoto. Por ahora no tenemos eso, pero, la buena noticia es que los dioses del humano-auxilio viven entre nosotros bajo la forma de poetas.

Los poetas son aquellos que prestan un servicio de primerísima importancia a la comunidad: Bailan con el lenguaje, la única herramienta que tenemos para entender el mundo, e intentar, dentro de lo posible, mejorarlo.

¿Qué hace un poeta? 

Un poeta exprime, retuerce el lenguaje en busca de una forma veraz de explicar el mundo: Es el único Rey Mago.

Los poemas son regalos, como decía Celan: ¿El último poeta? 

Y añadía:

“Sólo manos verdaderas escriben poemas verdaderos, por eso hay tan pocos poemas”.

El poeta hace del lenguaje un espadachín. Busca alcanzar la palabra exacta -que siempre lo arroja más allá...

Es un adelantado y su destino es el destierro: “Suda mucho y recibe patadas”.

Desconfía de un poeta de éxito: Tener éxito es bastante sencillo en el mundo de los conejos.

Fórmula infalible: Di aquello que quieren escuchar, o sea, dales 

su zanahoria preferida: 

La adulación.

El poeta y el hambre están estrictamente vinculados. Sólo con un estómago muy vacío se puede entender de qué va la cosa. Entender el Mundo en su irremediable fracaso.

CONSEJO: Regala todo tu dinero, quédate en la miseria, y comprueba con cuánto te ayudan tus amigos. Con cuántas patadas, quiero decir.

Y para profundizar en tu experimento -en esta apertura de ojos a lo bestia-, después de tragarte toda la indiferencia que tus allegados tengan disponible para ti, date una vuelta por los Servicios Sociales. 

Te quitarán tu dignidad, serás un despojo con una infame etiqueta “En riesgo de exclusión”.

Al Estado le vendría bien contratar a algún poeta, porque, de momento, se expresa en el lenguaje de las hienas: 

Hienas son y a la vista está: Caldo de carroña para el mendigo.


El mundo es absurdo. 

Esperar a Godot es absurdo. 

Toda esa cerveza, todo ese humo que te tragas, esa meditación, 

esa tinta y papel, 

ese odio, 

ese amor por la naturaleza, 

etcétera, etcétera, etcétera… 

ES ABSURDO.

No votes, no compres, no trabajes, no pidas.

Pon un huevo.

REGALA tu pollito.

Regala poemas incomprensibles.

No llores. Muérete de risa.

No te quejes.

BAILA.

Eso sí: 

Baila solo.

No hay nadie que pueda seguir tu ritmo.


Cada paso que das es sólo tuyo.

Cada paso que das es sólo tuyo.

Cada paso que das es sólo tuyo. 


Eres una flecha en el arco de la lucha:

Un poeta. 














INSTRUCCIONES CON GATO, de Sara Veiras


En este mundo, que alguien esté a salvo de la mierda ya es un milagro.

Y no es misticismo, eh. Es estadística pura: miles de gatos nacen en callejones, uno se sube al metro,

otro cae en tu balcón y se queda porque hueles a atún.

Es como la lotería, pero con bigotes.

Así que cada gato con sofá es un recordatorio de que,

aunque todo arde, a veces

alguien escapa del incendio.

Y eso vale la pena cuidarlo.


Al menos tu gato y tú tendréis algo por lo que seguir respirando.

Y eso no es poco.


En este circo, que alguien te ronronee en el pecho a las tres de la mañana…

eso ya es resistencia.


Es bendición, aunque sea un gato.

Aunque sea una taza de té.

Aunque sea un techo que aún se mantiene firme.


A las tres de la mañana, con el mundo en llamas,

cualquier cosa que siga entera es bendición.


Y si ronronea,

mejor.