viernes, 8 de noviembre de 2019

EN  DAKAR

Mi niño negro pisa 
descalzo 
la arena sucia
de una calle de Dakar

Dentro
algo que estalla

Solo en el trueno escucha su nombre
mi niño negro,
en las plegarias detrás de las puertas
en el humo 

en la hiancia de un vientre vacío

él
mi niño negro,
escucha su nombre.

Asfixiado por las cuerdas 
bajo un árbol

cose unas alas mi niño negro
para que yo
no pise

la arena sucia
de esta calle
de Dakar

luego reza, 
luego suena la música
luego se pone de rodillas
luego me pone a su izquierda

¡Que vienen!
Grita

Obediente bebo del cáliz de su miedo

Me protege
Descalzo

Descalzos los dos
Entrelazados como ciegos
por las calles

confundidos con la noche
en una esquina
de Dakar

levanta su mano
levanto la mía.

Una cruz arde en la noche

y la noche es un cementerio de cruces 
y extrañeza

en Dakar





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